lunes, 29 de julio de 2013

CUANDO DIOS DEJÓ DE QUERER SER INGENIERO

Cualquiera que analice la siguiente expresión: "le pidieron que hiciera maravillas desde la nada, que utilizara pocos recursos, que lo ejecutara en tiempo récord y sobre lo que todo el mundo comentaría", se daría cuenta de que lo que Dios hizo en la creación y lo que deberíamos hacer los ingenieros en nuestros trabajos se aproxima bastante; de ahí podemos pensar que fue Él el primer ingeniero con un trabajo digno y uno de los mejores ingenieros de la historia.

Sin embargo, con el paso del tiempo, y en un afán erróneo de evolucionar, de mejorar, de perfeccionar... hemos incluido algunas características a nuestra profesión de ingenieros que, lejos de engrandecerla, la han vulgarizado, hasta el punto que hasta Dios inventaría otra profesión para definir su trabajo.

Me gustaría repasar algunos puntos que creo nos hemos ido dejando olvidados en el camino y que considero que deberíamos recuperar para retomar una ingeniería más racional, enfocada en el cliente y no en el ejecutor, y volver a interiorizar aquellos aspectos de nuestra profesión que, al menos a mí, siempre me han enamorado.

1. Nos olvidamos del concepto de la palabra "ingenio": analizar el problema, ver los condicionantes, considerar los medios humanos y técnicos y buscar la solución que optimice todos estos parámetros. Esto parece haber pasado a un segundo plano, hemos perdido la capacidad de ser críticos con nuestro trabajo, nos hemos acomodado a buscar soluciones cómodas, para salir del paso, que nos faciliten el día a día, sin realmente entrar en si la solución es la más adecuada.

2. La cuantificación nos hizo olvidar la literatura. Todo en nuestro mundo se cuantifica: caudales, esfuerzos, tensiones, intensidades de tráfico, probabilidades, coeficientes de seguridad... dejamos la literatura a un lado y esto nos llevó a no saber contar nuestros proyectos. Hoy día es tan importante diseñar nuestros proyectos como saber transmitirlos, hacer que los usuarios lo vivan y entiendan. Sin duda, a los ingenieros que más admiro son aquellos que son capaces de ponerle letra a nuestros números. Como ejemplo véase el libro "Estructuras o por qué las cosas no se caen" de John E. Gordon, donde en un lenguaje lejos de tecnicismos nos acerca el mundo de las estructuras de forma que se hace más amena y entendible por aquellos con una formación técnica menor.



3. Cuánto daño nos hizo el "copy&paste". Creo que en esto poco más habría que añadir, hemos hecho de una ventaja a la hora de trabajar una forma de vida. ¿Cuántas cosas se copian de unos proyectos a otros sin ni siquiera leerlas? ¿Cuántas veces leemos el título de un proyecto en otro que no tiene nada que ver? ¿Cuántos pliegos o anejos se han utilizado durante años sin que nadie los lea o actualice? Los proyectos son un conjunto de documentos con una coherencia y donde los pequeños detalles hacen que el resultado sea el mejor. Cuidemos los detalles y, sobre todo, leamos lo que firmamos.

4. Nos olvidamos del aprendizaje continuo. Para mucha gente el final de la carrera fue el principio del abandono del aprendizaje, cuando debería ser justamente lo contrario. En la universidad nos preparan y nos dan las herramientas para desarrollarnos en nuestra carrera profesional, pero es justamente al finalizar nuestros estudios cuando debe empezar nuestra verdadera formación, cuando debemos pasar de una formación teórica y reglada a una más práctica y que no debe acabar nunca. No debemos dejar de actualizarnos y eso sólo se consigue si estamos enamorados de lo que hacemos.

5. La unión hace la fuerza, la desunión la debilita. En la mayoría de los gremios hay un sentimiento de unión y corporativismo que no digo que sea bueno, ya que en exceso puede resultar perjudicial, pero que hace que la voz de los colectivos sea mucho más fuerte de puertas afuera. Debemos luchar por un colectivo que siempre ha estado bien valorado y que, en los últimos tiempos, se está viendo seriamente dañado. No debemos huir de la discrepancia entre nosotros, pero deben de existir puntos comunes o de encuentro que nos hagan sentirnos seguros, pertenecientes a algo importante y que colabora con una sociedad mejor.

Es cierto que no todo es negativo en la evolución que hemos tenido, cada día somos más sensibles a los problemas sociales y hay cada vez más movimientos que nos llevarán hacia una ingeniería más racional y para todos. Sirva como ejemplo el movimiento de Cooperativa de Ingenieros que tiene un prometedor futuro y de la que no debemos perder la pista. Somos de las pocas profesiones que podemos reinventarnos en cada proyecto. Cada proyecto es una nueva historia donde crecer, aprender y disfrutar, no lo desaproveches!

"No hay problema fácil sino solución ingeniosa, no dejes de ser crítico con tu trabajo porque así obtendrás la excelencia. Estás preparado para buscar las soluciones más ingeniosas, solo tienes que practicarlo"



9 comentarios:

  1. En lo del aprendizaje continuo...discrepo un poco...porque creo que todos sabemos (o acabamos dándonos cuenta) que la verdadera guerra está cuando sales de la universidad. Y que lo que sacas de allí es una muy pequeña base para lo que luego viene... Y lo peor/o sin definición es la forma de aprender que vamos adquiriendo: a palos

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    1. Aunque se me olvida decir... Que es cierto que algunos salen creyéndose dioses (nunca mejor dicho) y que ya lo saben todo y no tienen más que aprender. Cuando todo en esta vida es un aprendizaje continuo :-)

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  2. Interesante artículo.. lo que deberíamos hacer los ingenieros es entrar en política y empezar a optimizar y racionalizar recursos por ahí..

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    1. Hola Miguel, ya tenemos ejemplos de camineros metidos a políticos con resultados desiguales...pero lo de racionalizar recursos es, sin duda, necesario desde cualquier puesto que desempeñemos...Para político hay que valer y estar preparado y, como estamos viendo, no todos lo están en nuestro país. saludos

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  3. Salo, sin duda que la gente puede saber que al salir de la universidad es cuando empieza la fiesta, pero es fácil quedarnos en nuestra zona de confort y no seguir avanzando y creciendo...y eso nunca deberíamos se olvidarlo y atrevernos a saltar a nuevas áreas. sobe los "dioses" ya sabes que hay tontos en todos lados...gracias por pasarte por aqui y comentar!!!

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  4. No sólo es el comienzo de la fiesta ... la universidad actual, al menos tal y como yo la he vivido, nos forma como si de una cadena de montaje se tratara, quedando olvidados aspectos tan importantes como las capacidades/talentos personales, la creatividad o la motivación ... El aprendizaje debe seguir formando parte de nuestra vida, no sólo laboral, siempre y sólo nosotros somos responsable de ello, pero además es esencial, como desarollo personal que ese aprendizaje no sea meramente técnico ... La receta para conseguirlo ... siento deciros no la tengo ... pero una gran dosis de ilusión y disfrutar de lo que se hace, puede ser un buen commienzo! ... Excelente blog Manolo, Enhorabuena! ... Saludos, Tecle.

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    1. Hola Tecle, me alegras que te hayas pasado por el blog y que te haya gustado. Muy acertado tu comentario pero, en ese sentido, nos queda mucho por recorrer en las universidades, aunque la cosa ha mejorado mucho desde que yo salí de la facultad...cuestión de tiempo.
      cuidate

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  5. Es que Dios era Arquitecto Lolo, no caminero. Lo malo es que de serlo, se le quitaron las ganas hace muuuucho más tiempo, tal es nuestra profesión hoy en día.
    ¿Y por ser tu visitante 2000 no hay premio..;)

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    1. Largo, como me alegra verte por aquí. Sin duda Dios veía más colores que un ingeniero, por lo que puede ser que fuera medio arquitecto, pero el proyecto era demasiado complicado para un arquitecto :). Premio? 2000visitas? Pues todo mi cariño, que más se puede pedir? Como diría el gran josele "mira que te quiero"

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